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lunes, 30 de enero de 2017

JUAN Carlos Hódar: segundo homenaje.

     Un año no es mucho... según cómo se mire. Y es que hace un año, al publicar el merecido homenaje a mi amigo Carlos con motivo de su cumpleaños (y de nuestra amistad), comentando con él la entrada, me recordó que su nombre completo es Juan Carlos; él sabía que había sido un despiste, pero tan reñida como estaba la selección de temas, venía bien una buena excusa para abrir el abanico a otras cuatro canciones muy consideradas por él.
    Para quien no sepa bien de qué va la cosa, lo mejor es entrar a leer la entrada del año pasado (ver aquí), pero diré a modo de resumen que me planteé buscar canciones que, coincidiendo con las letras que componen su nombre, constituyesen un ramillete representativo de sus gustos musicales y los músicos a los que admira. Había dos condiciones más: no podían repetirse los artistas y las canciones debían ser especialmente significativas para Carlos. 

   De izquierda a derecha, un servidor, Carlos Hódar, su esposa Auxi, mi pequeña Marta, y Asun, mi linda esposa.


     Con todo, a pesar de lo complicado de la búsqueda de estos temas, debo decir que lo más difícil fue tener que dejar fuera de la lista a algunos de los que, sin duda, debían estar. Ahora se presenta una nueva oportunidad para añadir a otros cuatro, pero aun así, siguen quedando fuera algunos merecedores de estar aquí... y es que son muchos...

    Bien, vamos a ello:

     JE SUIS VENU TE DIRE QUE JE M'EN VAIS (Sergé Gainsbourg)
      La letra "J" daba mucho pie para encontrar a dignos candidatos. Por ejemplo, podría haber entrado Elvis Costello con Jacksons, Monk and Rowe, una canción exquisita y muy buen arreglada; sin embargo, es llamativo que, además del Sr. Costello, los demás candidatos eran todos franceses, al igual que el elegido. Así, tenía a tiro la canción Jim, de Jean-Louis Murat, Je suis moi, de François Hardy, y la tremenda Just you and me, de Brigitte Fontaine. Pero... ¿cómo dejar fuera al gigante Sergé Gainsbourg?
      Por cierto, la opción fácil con Sergé era la archiconocida e inmortal Je t'aime...moi non plus, pero, particularmente me gusta más la escogida.



      ÚLTIMA RONDA (Radio Futura)
      Con la letra U nunca es fácil, pero tenía otra opción con Lulú Santos y el fresquito Un certo alguém, única oportunidad de traer al brasileño a la lista. Pero también era una ocasión única de rescatar a un grupo que ha merecido estar en lo más alto del rock español de todos los tiempos. Bravo por ellos.



     ÁGUAS DE MARÇO (Joåo Gilberto)
     Aquí la lucha de titanes ha sido épica. El ganador competía nada más y nada menos que con Ámsterdam, nombre del contrincante es Jacques Brel. ¿Cómo decidirme por uno y otro? Ni yo lo sé...
      Y para colmo, la letra A representaba otra oportunidad de rescatar a grandes como Marisa Monte (con Amor i love you, o con Alta noite), Adriano Celentano (con Ángel), o Cowboy Junkies (con Angel mine), todas muy del gusto de Carlos. Pero sólo puede quedar uno, y ganó Joåo, siempre en una escala superior.



     NÅO VALE MAIS UM DÍA (António Zambujo)
     Tampoco ha sido fácil dejar fuera a Lambchop (Nashville parent), y mucho menos al gran Chico Buarque (Nina), pero pienso que António Zambujo es un excelente broche de oro para esta selección, y aunque me tentaba Nåo me dou longe de ti, la canción escogida me parece más especial: ese suave punteo de guitarra, adormecida por la cadencia de esa voz tan especial... Tremendo.



      Pues eso fue todo amigos. Carlitos... ¡FELIZ CUMPLEAÑOS TÍO!


jueves, 19 de enero de 2017

La primavera comienza en Enero.



     El domingo por la tarde leí una entrada muy graciosa en Frodorock. Allí, el amigo Frodo, compañero de Blogger y excelente pintor, nos refería los días de calor y humedad que están pasando en Buenos Aires, mientras que aquí nos disponíamos a afrontar una ola de frío polar propia del mes de Enero.
    Entretenido en las acostumbradas labores de la fecha en el jardín de casa, después de proteger los cactus y podar las enredaderas y el granado, tocaba la última fase: recogida de hojas y limpieza. Y mira por dónde, encontré un motivo perfecto para usar la cámara (ya sabéis que me apasiona la fotografía).
    Al levantar las zonas donde se acumulaban las hojas caídas en otoño, encontré un montón de brotes de plantas de bulbo, aquellas que brotan todos los años en primavera para, después de deleitarnos con sus colores, volver a desaparecer en el ciclo anual. Apenas he sabido diferenciar las variedades, entre otras cosas por en pequeño tamaño que tienen, apenas unos milímetros, pero recuerdo que algunas son parecidas a los lirios, y también las hay del tipo "flor de pato".







     Delicados tallos con preciosos colores rojizos, verdes, azulados o amarillos. Apenas un breve esbozo sobre el fondo gris y marrón del invierno, como para hacer una llamada a la imaginación (o a la memoria) sobre los tonos que han de venir.

Pequeños brotes a los pies de un cactus.

     Al descubierto han quedado tras mi labor de limpieza, aunque apuesto que resistirán la ola de frío, pues el bulbo permanece enterrado  y repondrá las partes más delicadas que puedan sufrir un poco...


Con apenas unos milímetros, emergen con fuerza.



Mezclados entre la hojarasca y las hierbas comunes...

     Un bonito recuerdo de un fin de semana de mucho trabajo, eso sí, arropado en mis tareas siempre con un iPod cargado de música excelente. En el momento del "descubrimiento", sonaba plácida la brillante Sweet were the hours, una joya de Beethoven adaptada a orquesta y canto por un valiente Battiato en uno de sus mejores discos, Come un camello in una grondaia. Y es que, ciertamente, para mí son sumamente placenteras las horas dedicadas en tranquilidad al cuidado del jardín.

A los pies del granado, en plena faena.


     Brotes esperanzadores en el mes de Enero, justo en el momento de coger el año con fuerza y de perseguir, aún con más ganas, todos nuestros sueños...

    ¡A por ellos!


martes, 10 de enero de 2017

Un año sin David Bowie


     

     Estos días los distintos medios y noticiarios no paran de recordarnos el primer aniversario de la muerte de David Bowie. Fue dos días después de su 69 cumpleaños, el cual coincidió con la publicación de BLACKSTAR, su último álbum.



     Aquel fatídico 10 de enero, Bowie se enfrentaba a sus últimas horas, pero el mundo aún no lo sabía. Recuerdo ese domingo haber hablado con mi hija Rocío sobre él, pues en la radio sonaba Space Oddity, y, tal vez porque habíamos salido de misa hacía unos minutos, ella me preguntó: "oye, y ¿David Bowie cree en Dios?"

     Esa misma tarde, en una salida rutinaria al campo, mientras el querido Duque Blanco agonizaba en Nueva York, tomé una foto de una puesta de sol algo extraña, pues el limpio cielo del frío invierno se veía cubierto por una oscura nube que acompañaba al astro rey en su descenso hacia el horizonte. Sólo pasados unos días, fui consciente de que la instantánea había coincidido con sus últimos minutos. El hombre que vino de las estrellas se fue... para formar parte del firmamento.






domingo, 8 de enero de 2017

Blackstar (David Bowie): el mejor disco de 2016


     Lo supe desde el principio. Y, sí, tal vez era lógico darle un tiempo al 2016 para ver qué otras sorpresas deparaba; estábamos en Enero, y quedaba mucho año por delante.
     Efectivamente, sorpresas no faltaron, especialmente en un fatídico escenario necrológico donde muchas otras estrellas nos han dejado de forma inesperada. Pero algo se mantenía inalterable desde el comienzo: el altísimo listón de calidad hacía muy difícil que cualquier otra publicación musical desbancase al tremendo BLACKSTAR. Aún soy capaz de llegar más lejos: hoy lanzo mi apuesta y me atrevo a aventurar que BLACKSTAR va a ser el mejor disco de la década, así que, ahí queda eso. No lo digo a la ligera, sé que hay grandes nombres ofreciendo mucha calidad (aunque ya no tantos...), y a los muchos buenos discos ya publicados les faltan los que hayan de venir hasta el 2020... pero estoy convencido de lo que digo; entre otras cosas, porque es muy difícil hacer coincidir una intensidad emocional derivada de las circunstancias personales de un artista con una calidad compositiva y de producción de matrícula de honor. 
     Así pues, comenzamos:

     PRIMAVERA Y VERANO DE 2015
     El gran David Bowie, pletórico de energía y fuerza creativa tras haber regresado al panora musical con THE NEXT DAY (2013), vuelve a contar con el gran Tony Visconti y con un selecto grupo de músicos del panorama jazzero neoyorkino. Su nuevo proyecto musical tropieza con un contratiempo de los que son difíciles de afrontar: un cáncer de hígado contra el que tendría que luchar con todas sus fuerzas. Nadie sabe de este asunto más que los muy allegados, y de hecho no trascendió la noticia por ningún sitio hasta el fatídico desenlace. 
     La titánica batalla se desarrolla en toda su crudeza, con las sesiones médicas correspondientes y los conocidos altibajos en esta dura enfermedad. Nuestro Bowie se enfrenta seriamente a la muerte, y la realidad se impone en su día a día, a base de quimioterapia, dolor y debilidad, lo que, indudablemente, marcará el proceso de composición y grabación de los temas.

     FINALES DE 2015
     David Bowie presenta su primer single, BLACKSTAR, titulado igual que el futuro lp (que ya estaba totalmente grabado). Los noticiarios y algunos programas especializados difunden un video de bastante duración con un tema no muy comercial, donde una cadencia pausada alterna con otras más rápidas, y unos sonidos extraños crean una atmósfera muy especial en la que Bowie canta un tema de corte oscuro y con tintes líricos. Puesta en escena teatral donde el misterio se presenta a ritmo de bailarines que convulsionan, calaveras, magia, y fenómenos astronómicos impregnados de ocultismo. A los que conocemos bien a Bowie nos resulta, de primeras, un tema algo extraño... pero sin embargo deja muy buen sabor de boca, y en una segunda escucha se atisban similitudes con otros temas de su amplia discografía.

     Casi coincidiendo con el fin de año se presenta el siguiente sencillo, LAZARUS, un desgarrador tema tal vez más fácil que el largo single anterior, y que hará las delicias de propios y extraños, sin duda un buen presagio del próximo lp que estaba anunciado para el 8 de enero de 2016, día en que David Bowie cumpliría 69 años. Sin embargo, aún nadie vaticinaba que nos encontrábamos a las puertas de recibir un gran regalo, una auténtica obra maestra, y que, desgraciadamente éste sería el último regalo del gran Bowie.



     8 DE ENERO DE 2016
     Desde ese día ya se podía descargar el lp vía iTunes, y podía ser encargado en cualquier tienda. Eran muy pocas las que habían podido servir físicamente el disco al ser ese día viernes, y más bien lo que encontrabas en el mostrador era un dependiente que de forma aburrida tomaba nota del pedido para poder servir a mediados de la siguiente semana. BLACKSTAR ya estaba en la calle, el mundo aún no sabía nada de la enfermedad de Bowie y todavía no circulaban críticas del disco, pero intuíamos que sería una gran obra.



     10 DE ENERO DE 2016
     David Bowie fallece en su casa arropado por sus familiares. La noticia llega a muchas partes del mundo en la madrugada del día 11, causando una inmensa conmoción por la sorpresa y por haber coincidido con el lanzamiento del lp el mismo fin de semana. A lo largo de los siguientes días, a la vez que su muerte acapara titulares, comienza también a ponerse de relieve en la prensa especializada la altísima calidad de su nueva obra. Para muchos, es un disco especial que va a llegar muy lejos en la comparativa con otros grandes discos del mismo Bowie: comienza la leyenda de BLACKSTAR.



      EL DISCO
      Diseño de vanguardia, minimalista y elegante a cargo de Jonathan Barnbrook. Estrella negra sobre fondo blanco en el cd, letras en ligero relieve, también negras, para nombrar los títulos. Ninguna imagen del artista en portada, algo inusual (sólo se ha dado el caso en el segundo lp de Tin Machine). Para la edición en vinilo, todo el disco es negro, y la imagen de la estrella se ha recortado de la cartulina dejando visible el disco, también con la etiqueta en negro.
      En los libretos interiores, múltiples imágenes con trazo y diseño similar a la estrella, fotos y dibujos mostrando fragmentos del video de Blackstar o Lazarus, todo con un sobrio y exquisito desarrollo cuidando al máximo los materiales y procesos de impresión. Una auténtica joya cargada de simbolismo.
      El ambiente que se despliega al tener esta pieza en las manos es similar al que se desprende con la visualización de los vídeos, todo cargado de simboligía mística que también trae recuerdos de una etapa en la que Bowie estuvo muy interesado en el ocultismo. Ahora, ante la proximidad de una muerte certera, y tal vez por un proceso interior puesto de manifiesto en algunas ocasiones ("...me dirijo muy a menudo a Él, y mientras más viejo soy, Él se vuelve un punto de referencia..."), son muchas las referencias bíblicas o evangélicas, donde no faltan alusiones directas al Cielo, la resurrección, o la muerte del hombre viejo para dar paso al hombre nuevo.
     Como conclusión, diremos que la carga emocional con las pinceladas de los vídeos emitidos antes de la publicación del lp, y la fuerza que desprende el diseño del disco, son un excelente punto de partida para comenzar la escucha. Vamos a ello:


     LAS CANCIONES
     
     Siete temas. El número perfecto. 39 minutos de música que, por encima de todo, cautiva al oído al desmarcarse de todo lo demás. Constituye este disco una unidad sonora propia que transporta al oyente al acompañar a Bowie en este viaje tan especial, el último y definitivo.
    
      BLACKSTAR
     Mi amigo Javier Hódar, en el homenaje que hicimos a Bowie a los pocos días de su muerte, definió este tema como "una pintura", un lienzo en el que las pinceladas del artista se van plasmando a golpe del ritmo a veces frenético, a veces pausado. Una experiencia sensorial cargada de delicados detalles donde la producción de Tony Visconti queda patente. Una obra maestra que guarda cierta similitud instrumental y sobretodo estructural con la célebre Sweet Thing del Diamond Dogs.
    
      ´TIS A PITY SHE WAS A WHORE
      Trepidante. Batería y metales en una carrera vertiginosa; la voz de Bowie seduce elegante desde el principio con un recorrido detallado en todos sus matices, desde el timbre grave hasta un inusitado falsete para acabar en gritos de júbilo; a intervalos el piano se toma la revancha en una repetición cada vez más rápida de una única nota. 
      Estamos ante una pieza única, no es fácil en una primera escucha asimilar lo grandioso de este tema, con una muy elaborada trama de instrumentos aparentemente trabajando en notas improvisadas, pero completamente orquestados. De forma inusitada, de alguna manera llega a palparse el vibrante ambiente desplegado por los músicos en la intensa sesión de grabación. Una obra maestra.
   
        LAZARUS
     Cambio de ritmo. Batería y metales introduciendo el tema a golpe de latidos de un corazón, un corazón que sufre. La perspectiva vital de un hombre que se enfrenta al más allá se hace presente en una letra que no tiene desperdicio y que, de alguna manera, busca la esperanza (ver aquí). A medida que avanzamos sube la velocidad de las notas y éstas se tornan sublimes hasta el punto culminante: aquel en el que, de nuevo, queda sólo el latido, un latido cuya cadencia nos lleva al inevitable silencio. Tremenda canción, emotividad pura que llegó al punto más álgido cuando todos supimos de la muerte del gran David Bowie.
     
     SUE (OR IN A SEASON OF CRIME)
     Sue fue publicada por primera vez en 2014, incluida en el recopilatorio Nothing has changed. Ahora, este largo tema de corte jazzero, es recuperado en una versión mucho más ágil y rápida. La adaptación a esta especie de rock progresivo es magistral, ganando mucho en cuanto a la propia forma de comunicar la historia al oyente. Tampoco en una primera escucha somos capaces de percibir el gran trabajo que músicos y productores han realizado en esta fascinante versión. Seguimos con el listón muy alto...
     
     GIRL LOVES ME
     Ritmo hipnótico y contundente. Suena extraña al principio pero la canción va ganando con las escuchas, llegando a ser inevitablemente parte inconfundible del disco, la misma esencia bajo otra forma. Sintetizadores y sonidos elegantes se van añadiendo y ganando en consistencia. Alucinante.
     
     DOLLAR DAYS
     Volvemos a ritmos pausados donde la trama melancólica reaparece con más dramatismo aún. Recuerdos de una vida que florecen ante una perspectiva nueva, donde todo tiene ya tintes de tiempo pasado. Emotividad efervesciendo de nuevo bajo preciosas notas empujadas a golpe de saxo y elegante piano. La voz, sublime, ofreciendo su fuerza y belleza empujada desde lo más íntimo del alma, desafiante ante una muerte que se acerca... "I´m dying too..."
    
      I CAN´T GIVE EVERYTING AWAY
     Último tema del disco y broche de oro de toda su obra. Durante algún tiempo fue mi favorita de BLACKSTAR, hoy no sabría cuál escoger. El telón se baja y los aplausos se mezclan con las lágrimas. Todo queda desvelado en una especie de confesión donde nuestro héroe comprende lo necesario de reconocer los errores y lo duro que es afrontar el fin. Ritmo festivo, casi pop, donde sintetizadores, caja de ritmo y elegante punteo de guitarra decoran de la mejor manera un canto melancólico, el canto de un hombre que se entrega, aún sin ser capaz de "darlo todo".

    
Hemos terminado esta intenso maratón musical. La sensación es muy diferente según lo que cada uno ha podido experimentar en el frenético ritmo al que han llegado los acontecimientos, pero esas impresiones de los primeros días no han sido determinantes a la hora de emitir las críticas. Indudablemente el efecto de la muerte de Bowie hizo que la escucha de esta obra viniese marcada por este hecho, pero de forma generalizada los elogios se suceden continuamente en revistas y medios especializados, hasta situar muchos de ellos el disco entre los mejores de su carrera.
  
     Hoy, un año depués, BLACKSTAR ha ganado con las escuchas y desafía al futuro cerrando un capítulo que tuvo como precursor una gran estrella. 
     Hoy, sólo cabe decir, GRACIAS DAVID.